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lunes, 30 de julio de 2018

0329 Los Quintos

LAS FOTOS QUE ME INSPIRARON.
Durante un tiempo no voy a poner nuevas fotos antiguas. Pero no quiero perder el contacto semanal, de modo que voy a poner cada domingo (y puede que algún otro día suelto) una foto que, cuando la publiqué, me inspiró unos versos más o menos atinados que la acompañarán.
Hoy se trata de una foto publicada en: 29
/03/2017  Los quintos. Una foto obligada en la Plaza antes de marchar para Ceuta o vete a saber el sorteo..
 

Ya se van los quintos, madre,
los de la foto en la Plaza,
siempre con el mismo encuadre
y su borrega de raza.

Las borregas segureñas
son lo mejor en ovino,
pues se crían entre peñas,
tomillo, romero y pino.

Pienso que al pobre animal
no le espera un buen futuro,
no me equivoco si auguro
que la abrirán en canal.

Y tras las brasas y el vino
navaja, pan y chuleta,
prepararán la maleta
y emprenderán el camino
a donde les fue a caer
del sorteo su destino,
como marcharon ayer
su padre, hermano o vecino.



jueves, 12 de julio de 2018

0324 Nuestra Rondalla

LAS FOTOS QUE ME INSPIRARON.
Durante un tiempo no voy a poner nuevas fotos antiguas. Pero no quiero perder el contacto semanal, de modo que voy a poner cada domingo (y puede que algún otro día suelto) una foto que, cuando la publiqué, me inspiró unos versos más o menos atinados que la acompañarán.
Hoy se trata de una foto publicada en: 24
/03/2017  La rondalla. ¿Cómo iba a faltar aquí una de las cosas mejores de Riópar? Lo malo es que no hay relevo generacional y se conservará sólo lo que esté grabado.


Suenan bandurrias, laúdes
y guitarras en la noche
y hacia su llamada acudes
a pata, en burro o en coche;
porque tocan Corcelito,
y de propina La Pita,
un pasodoble bonito
y una jota que te invita,
viniendo del carrascal,
a mover el esqueleto.
Una droga musical
que no te deja estar quieto.
Y el Sitio de Zaragoza,
Gigantes y Cabezudos,
que el que los escucha goza
aun siendo tercos y rudos
cual esos aragoneses,
tan grandes en los reveses
como nobles y tozudos.
Y aplaudes entusiasmado
y agradeces el detalle
tras haberlo disfrutado
sin que la ilusión desmaye.
Y así, mientras la Rondalla
nos deleita con sus sones,
pasodobles y canciones,...
todo el entusiasmo estalla.
Mas cuando termina y calla,
se apagan las ilusiones.